¿Cómo iluminar bien tu ducha?

A la hora de conseguir el baño de nuestros sueños, la combinación de colores, los materiales de los muebles escogidos  o la organización y disposición de todos los elementos del baño son factores esenciales. Pero no son los únicos. Y es que no te puedes olvidar de la iluminación, factor clave de toda estancia que se precie.

La iluminación es vital en tanto que te permite jugar con las apariencias. Con una iluminación correcta, tu cuarto de baño puede parecer más amplio, más chic o más atemporal. De esta manera, se trata de conseguir una luz que sea a la vez funcional y sofisticada, estética, que infunda en ti el deseo de quedarte en el baño y que se convierta en un cuarto de tu casa para relajarse, no para estresarse.

¿Pero cómo se logra la iluminación idónea para un baño? Pues lo cierto es que cada cuarto de baño es un mundo, y la selección de iluminación varía mucho de uno a otro. Por ello, es necesario tener claro los diferentes tipos de iluminación que se pueden encontrar y las muchas opciones de combinarlos, y en base a ello, seleccionar las que más te gusten y las que mejor se adapten a tu cuarto de baño.

¿Tiene tu cuarto de baño luz natural?

La mayoría de ellos no tienen luz natural, pero algunos sí que tienen alguna pequeña ventana superior por la que puede entrar bastante luz. Si este es el caso de tu cuarto de baño, a lo mejor no necesitarás demasiadas fuentes de luz en esta estancia, y las que elijas deberían servirte para completar y complementar la luz natural de la cual disfrutas. Si tu baño no tiene una fuente de luz natural, no pasa nada; con las muchas opciones de hoy en día no la necesitas.

¿Luz directa o indirecta?

¿Lámparas que enfoquen directamente la luz, o apliques que ofrezcan una luz más tenue? La mejor respuesta a esta pregunta es simple: las dos. En un cuarto de baño, son muchas las tareas que hay que desempeñar, y mientras algunas de ellas requieren de mucha luz, con otras, quizás más orientadas a la relajación, se puede prescindir de este tipo de iluminación directa y optar por otra más indirecta.

Definitivamente, hay que combinarlas. Las dos son necesarias, de modo que por un lado escoge luces indirectas, como suaves apliques, focos indirectos en torno a la ducha o luces a ras del suelo debajo del lavabo. Por el otro lado, no puede faltarte alguna fuente de luz más directa, especialmente en torno al espejo o sobre el techo, que ilumine toda la estancia cuando lo necesites.

Dentro de todo cuarto de baño, se distinguen tres áreas que hay que mantener correctamente iluminadas; son el techo, la ducha y el lavabo/tocador. Esta última quizás sea la más importante de iluminar, ya que en ella es donde se realizan tareas que requieren más luz. ¿Nuestra propuesta? Para el techo, una iluminación LED, que sea eficaz pero no demasiado estridente, y sobre todo eficiente. Para la ducha, puedes colocar unos apliques o focos alrededor que ofrezcan una luz ambiental y relajante. Por último, para el lavabo, opta por unas lámparas de luz graduable que se adapten a cada necesidad ¡Y voilà! ¡Ya tienes un baño bien iluminado con un estilo definido!