Duchas y ahorro de energía

La energía forma parte de nuestra vida. Pero su utilización y transformación pueden afectar también de forma negativa a nuestra sociedad, a nuestra economía y especialmente, al medio ambiente.

Duchas y ahorro de energía

Con el frío, el consumo de energía en nuestros hogares se incrementa. Quedarse un buen rato debajo de la ducha con el agua bien caliente resulta tentador. Pero si tenemos un calentador o caldera de gas, nuestra factura puede dispararse. Distintos estudios han demostrado que el agua caliente es, después de la calefacción, el segundo consumidor de energía en nuestras casas.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que sale más barato tomar una ducha que utilizar la bañera. Tardamos menos y reducimos el consumo de agua y energía en una cuarta parte. También debemos acostumbrarnos a cerrar el grifo del agua caliente mientras no la necesitemos.

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Optimizar nuestro sistema de producción de agua caliente, puede disminuir el coste e incrementar el nivel de eficiencia según la fuente energética utilizada.
Así mismo, la renovación de nuestros saneamientos y la aplicación de dispositivos destinados al ahorro de gas y agua con las reformas oportunas, serán a corto plazo, sistemas de ahorro doméstico.

Incentivar el uso racional y eficiente de la energía es responsabilidad de todos.