Sácale el máximo partido a tu ducha después de tu entrenamiento

Tomarse una buena ducha relajante siempre es apetecible. Sin embargo, hay un momento en el que esta  se convierte en prácticamente una necesidad: después de un entrenamiento. Generalmente, después de practicar una actividad deportiva, el cuerpo está a tope de energía, tanto a nivel físico como mental. Por lo tanto, aprovechar la ducha para relajarte es una opción fantástica. A continuación explicamos cómo conseguir un estado

Cómo tomar una ducha relajante paso a paso

  1. Música: la música viene de perlas para crear la atmósfera adecuada para una ducha relajante. Cada uno tiene sus propios gustos y preferencias en lo que a música se refiere, pero los mejores estilos para lograr esa sensación de paz mental y bienestar son el jazz, la música clásica y los sonidos de la naturaleza.
  2. Velas: a la hora de tomar una ducha relajante después del entrenamiento, las velas son indispensables. El brillo de las llamas reflejando sobre la pared del baño te ayudará a sentirte muchísimo mejor. Es importante que las coloques sobre una superficie estable, como por ejemplo el tocador.
  3. Ducha: a la hora de tomar la ducha, es importante que la temperatura del agua sea la adecuada para relajarte. Aunque una ducha caliente sea muy tentadora, sobre todo en los meses de invierno, no es aconsejable que la temperatura del agua sea superior a los 37ºC ya que puede dañar la piel.
  4. Toallas: la sensación de relax con la ducha no acaba cuando cierras el grifo. Es recomendable que te hagas con una toalla suave y esponjosa, como las que se utilizan en los spá. Incluso puedes calentarlas antes de ducharte para que estén más cálidas y esponjosas para cuando salgas de la ducha.

Consejos para ducharte después del entrenamiento

A continuación indicamos una serie de tips que merece la pena tener en cuenta a la hora de tomar una ducha justo después de entrenar.

Tiempo

Lo ideal es esperar 10 minutos para ducharte justo después de entrenar y, si pueden ser 30 minutos, mejor que mejor. La piel está muchísimo más sensible justo después de entrenar. Por lo tanto, este tiempo es necesario para que la temperatura del cuerpo se estabilice y así evitar irritaciones al contacto con el agua. Puedes aprovechar ese tiempo para estirar y relajarte.

Limpieza de la piel

Durante el entrenamiento la piel libera una gran cantidad de toxinas. Por lo tanto, uno de los principales objetivos de la ducha es eliminar esas toxinas para evitar que la piel se irrite. De no hacerlo, pueden aparecer espinillas y otro tipo de erupciones, sobre todo en pieles sensibles.

Productos hidratantes

Durante la ducha después de un entrenamiento es muy recomendable utilizar productos hidratantes para la piel. Hay que tener en cuenta que la piel necesita restaurar su barrera lipídica ya que esta se debilita de manera considerable durante el entrenamiento.

¿Ducha fría o caliente después del entrenamiento? Ambas tienen sus respectivas ventajas. Por un lado, ducharse con agua fría te ayuda a recuperarte de manera más rápida porque estabiliza el ritmo cardiaco. Además, tiene un gran efecto tonificante y deja la piel más suave. Y, por otro lado, la ducha caliente aumenta el riego sanguíneo y acelera la limpieza de la piel.

Por lo tanto, la ducha post-entrenamiento tiene un amplio abanico de beneficios, más allá del puramente higiénico. Es imprescindible para relajarse después de la actividad física y recuperarse tanto a nivel físico como mental.